25, septiembre de 17
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I. Ávila y los vettones hace 2500 años
− Los castros
− Los cementerios
− Señores de pastos y ganados
− Los verracos
− Las ciudades vettonas y Roma
II. Castros vettones más importantes de la provincia de Ávila
III. Toros y verracos emblemáticos
IV. Catálogo de esculturas de la provincia de Ávila
V. Lecturas recomendadas
VI. Exposición Vettonia. Cultura y Naturaleza
VII. Exposición Temporal. El descubrimiento de los Vettones
VIII. Rutas Arqueológicas de los Vettones
IX. Fondos de Escritorio, Vettonia - Cultura y Naturaleza
I. Ávila y los vettones hace 2500 años
Introducción
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El territorio que en la actualidad forman las provincias de Ávila y Salamanca, así como una parte de las de Zamora, Toledo y Cáceres, compartió en los siglos inmediatos al año 500 a.C. una serie de rasgos culturales -organización social y económica, elementos materiales, lengua, y probablemente también ideas y creencias religiosas- hasta el punto de que esa identidad fue posteriormente reconocida en los textos de los escritores clásicos griegos y romanos con el nombre de Vettonia o región de los pueblos vettones.
Gran parte de la Meseta estaba entonces inmersa en un proceso de explotación intensiva del paisaje, con un incremento de la desforestación y la conversión de amplios territorios en pastos y tierras de cultivo, que los arqueólogos han relacionado, entre otras causas, con la progresiva introducción de nuevas tecnologías agrarias. Estas estrategias facilitaron asentamientos más prolongados y de mayor tamaño, un incremento demográfico notable y marcados síntomas de jerarquización social, fácilmente rastreables en diversas partes del continente europeo. Al mismo tiempo, como consecuencia lógica de todo lo anterior, la producción y acumulación de riqueza tuvo una extraordinaria repercusión en las redes de intercambio y en los contactos regionales.
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Fue asimismo una época en la que la población empezó a protegerse sistemáticamente contra la guerra, construyendo murallas, torres, fosos y piedras hincadas alrededor de sus yacimientos. Estas fortificaciones, o "castros" como usualmente se denominan, fueron generales en muchas regiones y a veces presentan una distribución prácticamente territorial, puesto que se erigen a distancias más o menos regulares, cada 5-15 kilómetros.
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