27, abril de 17
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I. Ávila y los vettones hace 2500 años
− Los castros
− Los cementerios
− Señores de pastos y ganados
− Los verracos
− Las ciudades vettonas y Roma
II. Castros vettones más importantes de la provincia de Ávila
III. Toros y verracos emblemáticos
IV. Catálogo de esculturas de la provincia de Ávila
V. Lecturas recomendadas
VI. Exposición Vettonia. Cultura y Naturaleza
VII. Exposición Temporal. El descubrimiento de los Vettones
VIII. Rutas Arqueológicas de los Vettones
IX. Fondos de Escritorio, Vettonia - Cultura y Naturaleza
I. Ávila y los vettones hace 2500 años
Señores de pastos y ganados
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La agricultura vettona fue básicamente una agricultura cerealista de secano, con distintas variedades de trigo y cebada resistentes al clima frío y seco de la región. Los restos hallados sugieren que éstos fueron los cultígenos más importantes, con el complemento de unas pocas legumbres (habas y lentejas) y la recolección de bellotas y miel para endulzar los alimentos. Restos de trigo carbonizado en Ulaca, en muchas de las casas de Las Cogotas y bellotas almacenadas en las viviendas de El Raso de Candeleda son buena prueba de lo que acabo de decir. Tampoco hay que descartar el empleo de abonado animal para mejorar la fertilidad de los suelos. Como en otras áreas de Iberia y Europa en este período, es casi seguro que existieran campos de cultivo bien delimitados junto a granjas y aldeas.
El hierro permitió fabricar útiles de gran utilidad en las tareas agrícolas, que prácticamente hasta entonces se había llevado a cabo con piedra, madera y bronce. Se pudo acceder a suelos más duros y difíciles en las partes bajas de los valles, hasta el punto de "colonizar" zonas hasta entonces no ocupadas. Se encuentra representado en los castros vettones de Ávila un amplio muestrario de herramientas de hierro de muy diversa tipología, donde algunas piezas recaban nuestra atención: hachas, azuelas, picos, cinceles, gubias, formones, sierras, hoces, legonas, agujas, tranchetes, clavos, pinzas, punzones, martillos, barrenas....., elementos que avalan la consolidación de actividades especializadas en general. Incluyen instrumental de herreros, carpinteros, leñadores, alfareros, agricultores, canteros, del trabajo de la piel y de las fibras textiles. Y si está fuera de toda duda una mayor eficacia en la producción artesanal, es más que probable que ésta se llevara a cabo en sectores específicos de los poblados. La variedad de instrumental especializado sugiere la existencia de talleres para la forja del hierro, aunque hay que reconocer que prácticamente no sabemos nada sobre su situación en los poblados así como las funcionalidades de los diversos tipos. La documentación arqueológica sí nos muestra, en cambio, la existencia de otras actividades.
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En el equipamiento interior de las viviendas las piedras de molino y las pesas de telar delatarían una actividad doméstica complementaria. No se han documentado silos excavados en el suelo, lo que puede explicarse por las características graníticas de los castros. El almacenaje pudo realizarse en grandes vasijas de provisiones pero tampoco habría que descartar idéntica función para algunas estructuras de piedra de menor tamaño. El grano de cereal se transformaba en harina para consumo doméstico. Para separar el grano de la espiga se debió seguir el sistema de golpear las haces de espigas en palos cortos de madera flexible. El grano se trituraba en molinos para obtener harina, aunque previamente se sometía a los cereales a una torrefacción. Los vettones, como otras poblaciones meseteñas, manejaron dos tipos de molinos. El más sencillo y antiguo era el de vaivén, y el otro el rotatorio o circular, que gira sobre un eje central. El consumo de cereal se hacía en forma de tortas, panes o incluso gachas. De una forma similar a los cereales, se llegó también a fabricar harinas a partir de las bellotas. Estrabón dice de los lusitanos que "los que viven en la montaña se alimentan durante dos tercios al año de bellotas, que secan y machacan y después muelen para hacer pan de ellas y comerlo largo tiempo". De hecho, si nos trasladamos a las tierras de los celtíberos, los análisis de los restos óseos de hombres y mujeres del cementerio de Numancia (Garray, Soria) indican un escaso consumo de carne, al tiempo que una gran parte de los molinos hallados en las viviendas estuvieron relacionados no tanto con la molturación de trigo como de bellota. No cabe duda que la vegetación tenía una proporción de encina y roble mucho mayor que la actual, y en las zonas montañosas de Ávila la bellota debió significar un consumo importante como sustituto del pan de cereal. La época de maduración de la bellota oscila entre los meses de octubre y enero, dependiendo de la especie, lo que haría necesario desarrollar sistemas de almacenaje para conservar y aprovechar este recurso a lo largo del año.
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